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¿Qué pasa si no me curo un absceso dental?
Si no se drena el líquido del absceso, la infección puede extenderse a la mandíbula y a otras áreas de la cabeza y el cuello. Incluso podrías tener sepsis, una infección potencialmente mortal que se extiende por todo el cuerpo.
¿Cuánto tiempo puede durar un absceso?
Si el absceso se abre solo, empieza a eliminar fluidos y la infección parece remitir en un par de días, el cuerpo se debería curar por sí solo. Si no lo hiciera, ese sería el momento de llamar a la consulta de tu médico. Si tienes dolor de dientes y sospechas que podrías tener una infección, llama a tu dentista.
¿Qué pasa si tengo pus en la encia?
La causa más común de pus en las encías son las lesiones de caries avanzadas. Estas lesiones causan pulpitis (inflamación de la pulpa del diente) y degeneración del tejido. El desarrollo de un absceso en la encía también se ve favorecido por fuertes lesiones térmicas, químicas o físicas.
¿Cómo tratar los abscesos en las encías?
En el tratamiento de los abscesos en las encías, en el caso de una sola lesión, no se suele utilizar una terapia antibiótica generalizada. Sin embargo, si el problema está muy avanzado, aparecen fiebre y otros síntomas similares a los de la gripe, se puede recetar antibiótico.
¿Cuáles son los mejores tratamientos para el absceso?
Para lo primero, el dentista prescribe un tratamiento con antibióticos que acaba con los agentes patógenos y evita complicaciones posteriores de mayor envergadura. Estos medicamentos pautados son frecuentes cuando la infección se ha extendido a otras zonas más allá del absceso o si afecta a una persona cuyo sistema inmunológico está debilitado.
¿Qué hacer si el absceso no se abre solo?
Si el absceso no se abre solo, es muy probable que el dentista tenga que hacer una incisión (cortada) para que salga la pus, y tal vez necesites antibióticos para combatir la infección. Son importantes las visitas de seguimiento para comprobar que todo marche bien.
¿Cómo curar un absceso dental?
El tratamiento para curar un absceso dental tiene dos objetivos fundamentales: erradicar la infección y conservar el diente afectado. Para lo primero, el dentista prescribe un tratamiento con antibióticos que acaba con los agentes patógenos y evita complicaciones posteriores de mayor envergadura.