¿Quién come oro?
Pero como tantas otras cosas el uso del oro en la gastronomía no es nuevo ya los habitantes del antiguo Egipto añadían partículas de oro a sus platos, pues pensaban que el comer oro les mejoraría la salud y se encontrarían mejor, también los chinos lo utilizaron en el campo de la medicina tradicional.
¿Qué tal sabe el oro?
¿A qué sabe el oro? Respuesta corta: a nada. El oro no es tóxico, pero tampoco sabe a nada ni aporta ningún beneficio al organismo. Es completamente insípido, no aporta ningún tipo de valor nutricional, digestivo o alimenticio de ningún tipo.
¿Qué es el oro y para qué sirve?
El oro es un metal precioso que luce muy bien en collares o sortijas; sin embargo, su brillo también seduce a los chefs , quienes lo llevan a la mesa en formas variadas: espolvoreado sobre algún postre o ensalada, en forma de tortilla o como «adorno flotante» en un humeante café.
¿Por qué el oro es el mejor aditivo alimentario?
Y es que el oro no cuenta con un sabor u olor característicos; lo que motiva aún más su función como aditivo alimentario en cuestiones de salud, estética o simple ornamentación. Siendo esta última la que actualmente prima en el mercado.
¿Cuándo llegó el oro a las cocinas?
En México fue a principios de los 90, del siglo pasado, cuando el dorado llegó a las cocinas. Martha Chapa, autora de libros de gastronomía, no pudo controlar la curiosidad de probar el oro y se aventuró en una sugestiva investigación que la llevo a Nueva York.
¿Cuáles son los beneficios del oro y la Plata?
A diferencia del hierro o el calcio, el oro y la plata no se consideran elementos esenciales de la dieta del ser humano. Sin embargo, algunos especialistas coinciden en señalar que la ingesta de oro aporta varios beneficios al organismo, eliminando toxinas y retardando el envejecimiento de la piel.