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¿Por qué es importante arar el suelo?
Arar aumenta la porosidad, lo que favorece el crecimiento de las plantas, aunque al remover el suelo se pierde agua por evaporación y algo de suelo por erosión, y las eventuales lluvias lavan los nutrientes y abonos que puedan haberse aplicado al suelo, generando pérdidas.
¿Cuáles son las ventajas que tiene el arado?
Con el arado del suelo se consiguen mejorar las condiciones de la tierra. Una de las ventajas es que se mantiene el suelo en su mejor estado, eliminando imperfecciones o malas hierbas. Además, se consigue una mejor porosidad, lo que ayudará a que entre más oxígeno a las plantas y así crezcan con mayor vehemencia.
¿Por qué no debes labrar tu suelo?
Si tu suelo tiene una buena estructura, con buen contenido en oxígeno, con drenaje normal y en general, bueno, no hace falta labrar. Por qué? Porque los microorganismos se encargarán de mejorar aún más dicho suelo y se empeoraría con el arado.
¿Cómo afecta el arar el suelo a la atmósfera?
Al arar el suelo, se produce su volatilización, y en consecuencia, la pérdida a la atmósfera. Esto reduce la cantidad de nitrógeno disponible por las plantas una vez se inicia su plantación. Por ello, las plantas recurren a la materia orgánica, lo que supone su disminución en el suelo de forma progresiva.
¿Qué pasa si el suelo no ofrece buenas características?
Si el suelo no ofrece buenas características, habrá que modificarlas. Los fieles seguidores de esta doctrina seguirán cultivando a pesar de que las condiciones de la tierra no sean buenas. La producción se verá mermada.
¿Cómo afecta el sol al suelo?
Esto se debe a la acción que provoca el Sol en el suelo es devastadora: perdemos humedad y microorganismos constantemente. La mayoría de microorganismos que convierten los deshechos en materia orgánica son incapaces de vivir con luz directa del Sol y por ello se pierden 3mm de tierra fértil cada año que aramos.